COLABORACIÓN CON LA NATURALEZA



Enero 2015. Noche de puntuaciones para los vinos de mis viñas

Viernes noche, llegan los primeros guasap de cruce de felicitaciones con Alberto Nanclares. Hace unos días me visitó en Valdeorras en compañía de Jose Aragunde y la verdad es que sentimos de forma similar la relación con el viñedo y con el vino. Me alegré mucho por sus puntuaciones de Wine Advocate. Al mismo tiempo entraban mensajes de Juan Ayerbe y el resto de componentes de la tropa de Os Merenzaos… pero aunque todo eran felicitaciones mi sentimiento era agridulce. En el listado de Valdeorras aparecían muchos 90s y mis vinos solo estaban calificados con unos “simples” 89s. Pasaba ya de la una de la mañana cuando decidí irme a dormir, no se va a arreglar nada por seguir moviendo las cosas en la cabeza y todo se ve de otro modo al día siguiente, o eso es lo que a mí me parece.
La mañana del sábado empezó pronto, mi hija decidió despertarse temprano y mi cabeza empezó a recomponer toda una serie de situaciones vividas en los últimos 3 años. Aparece O Trancado, mi primera viña de poco más de doscientas cepas, herencia de mi abuela y que por una simple casualidad se cruzó en mi vida para empezar a trabajarla; la llegada de Casar do Bispo, otra viña de garnacha; la 
primera elaboración en el 2012, en el bajo de la casa de mis padres, fermentando en cinco barricas azueladas en Tonelería Duero y siguiendo las direcciones online de Alfredo Maestro Tejero… joder Alfredo cuanto me enseñaste.                                            foto:KOPA
En el año siguiente llegaron nuevas viñas hasta completar las casi 3 hectáreas actuales, y también la ayuda siempre desinteresada de Bernardo Estévez. Sus enseñanzas en lo que se refiere al cultivo natural de las viñas me abrieron un nuevo campo de trabajo. Las charlas con Bernardo me permitieron aplicar conocimientos adquiridos de forma desordenada durante años en la Facultad de Biología, pero que nunca habían tenido una aplicación práctica. De repente la microbiología, la ecología, la fanerogamia, la edafología, la fisiología vegetal e incluso la geobotánica tenía una aplicación real, y lo mejor era que todos estos conocimientos aplicados a la viña funcionaban y permitían desarrollar el cultivo con muy pocos tratamientos, en 2014 prácticamente ninguno.

Si a lo anterior le añado la nueva bodega, la cosecha del 13, el embotellado, la presencia en A Emoción dos Viños de Tui, las primeras ventas, la cosecha del 14 la fermentación en tinajas que descubrí gracias a Rafa Bernabe, … creo que ya andamos por aquí.

Y de repente me dicen que si quiero que Luis Gutiérrez cate mis vinos para Wine Advocate… puff mis vinos… y si claro que quise, y volvería a querer. Aunque ahora tengo claro que no son mis vinos, yo lo único que hago es intentar no cagarla. Son los vinos de mis viñas.
foto:KOPA
Ya avanzada la mañana surge un detalle que me hace ver mi momento agriculce, casi de tristeza, de otro modo. Repasando los mensajes que aparecen en mi guasap surge uno que no es un listado de puntuaciones, y que la noche anterior había pasado desapercibido. Es la crítica escrita por Luis Gutiérrez sobre los vinos de LaPerdida. Sobre todo cuando habla del godello, naranjito como algunos despectivamente le han puesto de apellido, merece para Luis Gutiérrez una detallada descripción de su elaboración y sobre todo una frase…. “But within its style it is very good”. Joder me ha llegado al alma y eso que mi inglés es muy pobre.

Es de agradecer que este hombre que se tiene que beber media España para elaborar estas puntuaciones se detenga en el tipo de elaboración y las características de los viñedos de los productores. Y es aquí donde encuentro la gran paradoja de esta historia. Estoy encantado de que se hayan catado mis vinos para WA. Estoy encantando de la crítica de Luis Gutiérrez y de los puntos que le ha dado a los vinos de LaPerdida, pero si lo analizo con calma veo un detalle que no me gusta y no es otro que este tipo de listados nos uniformiza en atención a una puntuación, y creo que los vinos son algo más. Me surge la duda de cómo serían los vinos de LaPerdida, y ahí sí que serían mis vinos, si utilizara tratamientos químicos en la viña, desinfectantes, correctores de la acidez, levaduras comerciales, clarificantes, estabilizantes, conservantes, filtraciones y que se yo cuantas cosas más de las que pueden presumir en su composición los vinos químicos, de bodegas grandes, pequeñas o medianas que en este sentido son todas prácticamente iguales, ya que da igual utilizar más o menos química.

Lo que me queda claro es que después de ver esa tremenda sábana donde aparecen todos los vinos que se han soplado para elaborar esta puntuación es que en el mundo del vino caben un montón de formas de entenderlo: grandes elaboradores de apellidos ilustres y herederos de una tradición de generaciones, empresas multinacionales que utilizan el vino como una mercancía más y que mueven al año millones de botellas, bodegas medianas que producen y compran uva y pelean año tras año por no perder cuota de mercado aunque sea a costa de bajar precios y perder su identidad, bodegas que cuidan sus viñas y que buscan productos auténticos que los identifiquen y hasta friki-locos como yo que se dedican a recuperar viñas y que intentan que lo que queda reducido a una botella sea la expresión de la viña de ese año concreto. Todo tiene cabida, solo hay que decidir que es lo que se quiere beber.

La duda de como serían mis vinos valiéndome de artificios, o también que puntuación habrían tenido si los hubiera utilizado tiene una rápida respuesta. No lo quiero saber. Quiero seguir siendo diferente a todos. Quiero que los vinos de LaPerdida sigan siendo los vinos de mis viñas, por lo que seguiré trabajando en la misma línea… como dice Luis Gutiérrez… “produced his wines in a `natural´ way”… y si, estoy encantado de decir lo que hago y sobre todo de hacer lo que digo, y también de haber recibido esa crítica y por supuesto los 89 puntos.





















Octubre 2014. Viticultor por convencimiento (Vuelve el radical)

Desde hace algún tiempo se perciben movimientos por parte de algunas bodegas que intentan colocar la elaboración natural de sus vinos como un argumento de venta. Lo más fuerte que he visto últimamente es una bodega que le coloca fecha de consumo preferente a sus vinos que elabora sin sulfuroso… que “guevos” tienen. Le llaman Le Natural, o algo así, y me surge la duda de que hacen la oficina de fraudes correspondiente cuanto los nombres utilizados no pueden ni ser ni hacer referencia a elementos que puedan confundir al consumidor. Curiosamente solo elaboran parte de sus vinos de esta forma (una parte muy muy pequeña)… dime de que presumes y te diré de que careces. Yo nunca compraré sus vinos.
No es un fenómeno nuevo. Hace unos años vivimos una especie de boom del mercado orgánico y fueron muchas las bodegas que se apuntaron al cultivo ecológico de sus viñas, pensando principalmente en el mercado exterior, pero sinceramente creo que su convencimiento de que esta forma de cultivo se tenía que realizar por otros motivos más que por los estrictamente comerciales era nulo.
Pero lo más triste para mí, por lo que me toca de cerca por la forma en la que trabajo y vivo el mundo del vino, es toda esa parafernalia que rodea a pequeños productores, con más o menos botellas, que utilizan como argumento de venta el realizar un trabajo artesanal, pero si bien sus viñas pueden estar bien cuidadas desde un punto de vista respetuoso con ellas y con el medio ambiente, como puede ser el no uso de herbicidas o utilización de dosis bajas de productos químicos en el control de plagas, pero una vez que entra en bodega barra libre para el sulfuroso, las levaduras comerciales, el ácido tartárico, el hielo seco, la congelación de uvas, la microxigenación, los chips, las clarificaciones, las filtraciones al límite, etc,… parece que les vale todo porque lo que pasa ahí dentro, en la oscuridad de su bodega, pocos lo conocen y después el verbo ágil todo lo puede ocultar. Y si lo puede ocultar, pero nunca de un modo permanente. Tarde o temprano las artimañas que emplean técnicas de bodegas industriales en los vinos que se pueden calificar de autor saldrán a la luz y esas bodegas pequeñas y personales, que nunca hubiera necesitado de este tipo de artificios
Pienso lo mismo de muchos “gurus” que firman vinos en zonas de alta dificultad geográfica, bien por el escarpado relieve del terreno, por la vejez de las cepas, por la mezcla de variedades dentro de las parcelas o por la climatología, pero que a pesar de todos estos motivos son capaces de firmar vinos en varias zonas del territorio nacional. O sois omnipresentes o poco pisais la viña. Yo creo que la viña, y sólo trabajo 3 hectáreas, necesita conocerte y eso significa que quiere verte, en la vendimia, en la poda, en el saneamiento de las cepas más viejas, en el abonado, en el atado, en la poda en verde… y todo eso lleva tiempo, mucho tiempo. Ya no quiero pensar lo que debe ser la elaboración en varias bodegas… la entrada de la uva, el control de fermentación, el trasiego, la crianza, el embotellado… pufff

Cada vez tengo más claro que vinos no tengo que beber


Septiembre 2014. Vendimia. Larga e incierta
La variedad de uvas de las parcelas me ha obligado ha realizar vendimias muy salteadas. Primero la Valenciana.... la más sensible de todas y a la que más atenciones he dedicado intentando que la botritis no se la comiera de un día para otro. Hilada por hilada, cepa por cepa y racimo por racimo hasta conseguir que llegase al punto óptimo de maduración con unas perdidas más que asumibles. La arcilla de Rubía, y el suero de leche fueron mis aliados en esa lucha diaria contra los hongos.


Después le llego la hora a la godello, y en este caso la satisfacción fue plena, todas la atenciones que le presté durante el año las devolvió con creces. Sanidad perfecta, practicamente un 99% de las uvas estaban en perfectas condiciones. El godello 2014 promete. Para rizar el rizo, y como no me puedo estar quietecito, pie de cuba en la viña y como siempre feremtación libre sulfuroso y de otras mierdas que a mis "amigos" que juegan a ser creadores tanto les gusta. Aquí nunca habrá ni sulfuroso en el proceso de vinificación, ni levaduras comerciales... viva el salvajismo de la microflora o fauna, que a las levaduras no las tengo muy bien catalogas... ni por supuesto la correción de acidez. La verdad es que la fermentación está siendo toda una sinfonía de aromas y de sonidos.



                                                                                                             Foto Kopa
Y por úlitmo las tintas.... estas si que están siendo un verdadero quebradero de cabeza. La mencía parecía que ya estaba. Rondaba los 14º.. peligro a recoger... pero la lluvia nos pillo en el medio de la viña y toco retirada. Al día siguiente más de lo mismo, así que a esperar que la cosa se calmara y que uva siguiera resistiendo. Por parece que si, y no sin muchos altercados la mencía y la garnacha ya descansan en las tinajas. Ahora sólo toca esperar que la naturaleza haga el resto. Yo a observarla... que es la leche

Mayo 2014. Toca corte y afeitado
Era ya el momento, creo que no podía aguantar más y creo que las viñas ya pedían a gritos espacio para seguir creciendo. De todas formas las fotos no mienten y el corte se produjo en el momento oportuno. Oportuno para ellas que recuperan espacio vital y luminoso, oportuno para mi que puedo trabajar con mucha más facilidad y oportuno para los muchos vecinos que me visitan todos los días para reirse " do tolo que ten a viña chea de herba". Lo siento por ellos pero casi se les acabo el cachondeo.



Ahora me queda el trabajo entre cepas y seguir atando, pero en comparación con el año pasado la viña es otra. Ha empezado su segunda vida.

Abril 2014. Un puto talibán
A veces no queda más remedio que cagarse en todo, o callarse dejar que pase el tiempo… pero que coño.
Hace unos días leí dos comentarios sobre la forma de entender la forma de entender el trabajo con el vino que me llamaron la atención, bueno la verdad es que me molestaron. Más o menos la retórica era la misma y se refería al trabajo en el viñedo con el máximo respeto, sin usar  ningún producto químico, ni en el abonado, ni en el tratamiento de las cepas, … en definitiva un trabajo en consonancia con la naturaleza pero sin caer en los radicalismos. Otro de los autores, este propietario de una distribuidora de vinos de autor (me parto con lo de autor), se explicaba en los mismos términos pero iba un poco más lejos en el valor del calificativo al añadir “sin caer en el talibanismo”.
Por talibán está claro que todos entendemos ese tipo primitivo que como tengas de vecino en el lejano Afganistán, y si aún encima eres mujer, te puedes dar por jodida, en el peor sentido de las palabras, en definitiva si sigues practicas talibanes en la viña eres de lo peor de lo peor.
Pues ahora va una fotito, de esas que a veces me salen cuando algo me llama la atención y dices pues si… pues voy a inmortalizar al cretino que se le fue la pinza con el herbicida. 

Pertenece a lo que hasta hace unos años fueron los viñedos de una nueva bodega creada a golpe de subvenciones en Valdeorras, pero la imagen podría ser extrapolable a cualquier DO del país. Hoy desaparecida esta marca, su propietario vende la uva y hasta a lo mejor alguna va a parar a algún vino de autor, que lo de la trazabilidad en este aspecto no está muy desarrollada, por eso cada vez estoy más convencido que quiero saber de quién es el vino que bebo, pero bueno esto no es lo que quería contar.
Al ver estos viñedos, acribillados por el herbicida, desprovistos de cualquier vestigio de vida, me enorgullezco de ser un talibán, ….un puto talibán …..en el trabajo en la viña. Adora la hierba entre las hiladas, me encanta ver como las mariquitas corretean por las cepas dejando claro cuales son sus dominios, intento llevar al máximo de los extremos y radicalismos el tipo de tratamientos, el tipo abonado, la recuperación de los suelos y como no podía ser menos el trabajo en la bodega. Ahí no conozco lo que es el sulfuroso, ni las levaduras comerciales, ni el filtrado, ni el clarificado, ni el acero inoxidable, en definitiva quiero que mis cepas no sean unas usurpadoras de la naturaleza, solo intento que sean sus compañeras y que ello se trasmita al vino.

 y si, ahora va la foto de la viña de este puto talibán